Rutas en Autocaravana

Vivir el Delta del Ebro en autocaravana: una semana entre rio, arrozales y silencio

Barraca tipica del Delta del Ebro en Autocaravana

Una semana en el Delta del Ebro en autocaravana

Llegué hasta aquí siguiendo la recomendación de otros viajeros, que hablaban muy bien del área de autocaravanas de L’Aldea. Así que nos trasladamos hasta allí tres autocaravanas: dos amigos y yo.

El día era frío, con viento, y los días son cortos en invierno. Más que salir a explorar, lo que pedía el cuerpo era algo sencillo: quedarse, compartir tiempo y alargar una jornada más de juegos. Primero el Continental, luego una partida al Catan. Viajar también es esto.

Mis amigos se marcharon al día siguiente y yo decidí quedarme toda la semana en el área.

Si prefieres ver y sentir el Delta antes de leer, aquí te dejo el recorrido.

Área de autocaravanas de L’Aldea: puerta de entrada al Delta

El área está francamente bien, especialmente si la comparas con otras de la zona. El agua es gratuita y cuenta con su propio grifo de llenado con llave de bola, lo que permite regular la entrada a placer.

Las aguas negras y grises están bien accesibles, e incluso existe un tercer grifo para coger agua con un caldero o limpiar algo puntual.

El acceso es cómodo y el espacio amplio, gracias a una ampliación reciente de plazas. Además, la cercanía a los servicios del pueblo es un punto a favor.

Este área cumple dos funciones claras: dar servicio de paso a los viajeros que circulan por la N-340 y la A7-E15, y actuar como auténtica puerta de entrada al Delta del Ebro.

Tortosa: una sorpresa inesperada

Decidí quedarme en L’Aldea casi toda la semana porque la moto se me cayó al suelo y se rompió el espejo retrovisor derecho, justo por la rosca, además de algún problema menor.

Tras buscar en la zona encontré un taller rápido y fiable en Tortosa. Mientras reparaban la moto aproveché para pasear por la ciudad, capital del Baix Ebre.

El río Ebro vertebra la ciudad. Visité su mercado municipal, un edificio de arquitectura ecléctica y modernista, lleno de vida, historia y producto local. Un lugar ideal para sentarse, tomar algo y observar.

Al salir del mercado, el puente sobre el Ebro conduce la mirada hacia un monumento que recuerda la Guerra Civil. Durante el conflicto, los bombardeos afectaron a cerca del 80 % de los edificios de la ciudad.

Pasear por el casco histórico es un regalo. La catedral, sin torres, robusta e imponente, combina un exterior barroco con un interior gótico que sorprende.

Antes de regresar, subí con la moto al Parador de Tortosa, situado en el Castillo de la Suda. Un castillo de origen árabe con más de mil años de historia y vistas privilegiadas sobre el río Ebro.

Mirando hacia el norte, siguiendo el curso del río, me entraron unas ganas enormes de remontarlo y descubrir qué esconde más arriba. Queda pendiente.

L’Aldea y los pequeños descubrimientos

El primer día que salí con la moto hacía mucho viento, con rachas de 40–50 km/h, y bastante frío. Salí del área sin rumbo fijo y, casi sin buscarlo, me encontré con la Ermita de la Mare de Déu y una curiosa torre de defensa.

Ermita Mare de Deu L'Aldea y Torre de defensaSiempre pienso lo infravaloradas que están las ermitas en la península. Son monumentos sencillos, ubicados en lugares especiales, con los que resulta fácil conectar. A diferencia de muchas iglesias, más reconocidas y cargadas de exuberancia, las ermitas se integran en el paisaje: no lo alteran, lo embellecen.

Un cartel indicaba el Mas de Bernis, así que me acerqué. Allí me encontré con Elisenda, amable y sonriente, que me contó la historia de la masía y de su familia.

Agricultura ecológica Delta del EbroSu origen se remonta a 1888. Se trata de una masía que funcionó como colonia agrícola, fundada por sus tatarabuelos, pertenecientes a la familia Bernis. En sus inicios cultivaban lino, algodón y algo de viña, y apenas arroz, que hoy domina el Delta. Los colonos pagaban una renta a la familia para trabajar sus propias tierras.

La innovación en cultivos y canales de regadío les valió un premio honorífico en la Exposición Universal de París de 1898.

Hoy, aunque la colonia ha reducido su extensión, la propiedad sigue en manos de la familia —con parientes en Barcelona y Tortosa— y practican una producción ecológica de arroz, naranjas y mandarinas. Comercializan tanto a mayoristas como directamente al público a través de su web Mandarinas del abuelo.

Y como suele pasar en estos encuentros, Elisenda acabó regalándome unas naranjas y una pequeña calabaza. Si no la paro, me llena la mochila. Gracias, Elisenda, por la generosidad y por la pasión con la que cuidas este legado.

Alojamiento rural Mas de BernisAdemás, la finca Mas de Bernis funciona como alojamiento rural: un conjunto de edificaciones de unos 1.200 m² que se alquilan por habitaciones o de forma íntegra para eventos o retiros.

La masía también tiene una historia muy ligada a la Guerra Civil, ya que fue cuartel general del 53.º Batallón de la 14.ª Brigada Internacional, integrado mayoritariamente por franceses y belgas, conocido como la “Comuna de París”. La abuela y la tía abuela de Elisenda fueron expulsadas y tuvieron que esconderse durante el conflicto.

bunker guerra civil Delta del EbroDetrás de la finca se conserva un búnker de la época, un nido de ametralladora que hoy se puede visitar. Sé que existe al menos otro dentro del recinto.

Arboles monumentales Delta del EbroUn poco más allá se encuentran dos eucaliptos catalogados como árboles monumentales y protegidos por la Generalitat. Aunque Elisenda hablaba de árboles milenarios, investigué y descubrí que los eucaliptos llegaron a la península hacia 1860, introducidos desde Australia. Probablemente fueron plantados en torno a 1888, cuando se creía que ayudaban a sanear zonas húmedas y combatir enfermedades como el paludismo.

Hay lugares que se recuerdan por el paisaje, y otros por las personas. Mas de Bernis pertenece claramente a los segundos.

Deltebre y Sant Jaume d’Enveja: el corazón del Delta

Vista del Ebro desde el puente Lo Passador en DeltebreEn pleno corazón del Delta se encuentra Deltebre, un municipio joven, alargado, sin edificaciones altas, que sigue el curso del río. Junto al impresionante puente Lo Passador, que conecta con Sant Jaume d’Enveja, se encuentra un área de autocaravanas cuidada y muy bien situada.

Area de autocaravanas en DeltebreServicio de pago para llenado y vaciado de aguas en area de autocaravanas DeltebreEs un lugar ideal para dormir frente al río y salir en bicicleta por rutas completamente llanas. El área es de pago: 5 € al día por estacionar y otros 5 € para vaciar aguas y llenar depósito.

No visité el Ecomuseu ni probé el típico arroz con anguila. El fuerte viento tampoco permitió disfrutar de la bici. Todo queda pendiente y es, precisamente, lo que me anima a volver.

Barcos en la desembocadura del EbroDesde Deltebre se pueden realizar varias rutas interesantes. La visita a la desembocadura del Ebro es un clásico. De camino hay embarcaderos desde los que se realizan paseos fluviales, aunque ese día no funcionaba ninguno. Ventajas de viajar cuando casi nadie lo hace.

Siguiendo hacia Riumar, paralelo al río, se llega al Mirador Muntell de les Verges, con varios pilares de hormigón que representan a las patronas de las comunidades por las que pasa el Ebro en su recorrido de casi 1.000 km.

Zigurat en la Desembocadura del EbroY más adelante aparece el Zigurat, un edificio singular desde cuyo mirador se obtienen vistas de 360º: la desembocadura, la laguna del Garxal, la isla de Buda y, en días claros, Tarragona, la Serra del Montsià, Els Ports o la Serra de Cardó-Boix. Un lugar de silencio y paz absolutos. De los que merecen la pena.

Desembocadura del Ebro desde el ZiguratAl otro lado del río se encuentra la isla de Buda, con varios miradores desde los que se aprecia el final del río Migjorn, un brazo del Ebro que se queda a escasos metros del mar sin llegar a desembocar. Un contraste curioso y fascinante.

También queda pendiente el Faro del Fangar. El acceso es a pie tras caminar unos cuatro kilómetros, así que será mejor hacerlo con mejor tiempo.

Casa de Fusta y Poblenou del Delta

Area privada gratuita Casa de FustaOtra joya del Delta es el complejo de la Casa de Fusta. Dispone de un área de autocaravanas privada, muy cuidada, con aparcamiento gratuito. El servicio de vaciado y llenado estaba cerrado, aunque me comentaron versiones distintas sobre su coste. No lo necesité, así que queda pendiente comprobarlo.

Vista fachada Restaurante Casa de FustaEl restaurante del complejo ofrece arroces, marisco y pescado de la zona. Para mi gusto algo caro, aunque la calidad y el entorno pueden justificarlo. Justo al lado se encuentra la Casa de Fusta, ecomuseo y punto de información del Delta.

Mirador del Través, colonia de patos salvajesMuy cerca está la laguna de l’Encanyissada, con varios miradores. El del Puente del Través fue especialmente agradable, rodeado de agua, vegetación y aves. La naturaleza, una vez más, me sacó una sonrisa.

Vista Playa el TrabucadorDesde aquí se accede fácilmente a algunas de las mejores rutas en bicicleta del Delta, como el observatorio de la Tancada o la espectacular playa del Trabucador: una lengua de arena inmensa, con el mar a ambos lados, donde la naturaleza se muestra en estado puro. Imposible no emocionarse. No pude evitar hacer una videollamada a la familia para compartir el momento.

Selfie desde Playa el TrabucadorQueda pendiente caminar hasta el Faro de la Banya.

Volver

Termino este artículo con el deseo claro de volver al Delta del Ebro. Para recorrerlo con más calma, disfrutar de sus playas vírgenes y silenciosas y seguir descubriendo un territorio frágil, valioso y profundamente vivo.

Me llevo mucha paz de estos días y un profundo respeto por el esfuerzo de conservación de una zona especialmente sensible al cambio climático, donde la naturaleza y las personas luchan cada día por mantener el equilibrio.

Galería de vídeos
Back to list

Related Posts

4 thoughts on “Vivir el Delta del Ebro en autocaravana: una semana entre rio, arrozales y silencio

  1. Alberto dice:

    Me parece una ruta fantástica; gracias por tu artículo, Luis.

    1. Luis Fernández dice:

      Gracias Alberto. Me alegra que te guste, nos esforzaremos en disfrutar el camino. Buenos viajes

  2. Marta dice:

    Un buen recorrido por el Delta, lugar de nidificación de multitud de aves. En mi última ruta tuve la oportunidad de disfrutar de los flamencos y de las garzas. Al atardecer impresiona ver las bandadas que regresan a sus dormideros.
    Una de las actividades que merecen la pena ( ya que estás!!) es hacer una ruta en barco hasta la desembocadura del Ebro. Hay varias empresas que realizan el recorrido y para mí, la capitana Eli es una de las mejores!!
    Gracias por mostrarnos una parte del paraíso y por las referencias de las áreas, que siempre es de agradecer para las personas que vivimos rodando.

    1. Luis Fernández dice:

      Gracias por tu comentario Marta. Yo no pude ver a los flamencos y se me quedaron muchas cosas pendientes. Es dificil verlo y hacerlo todo, pero una cosa me queda muy claro, el Delta del Ebro es un tesoro que cuidar y al que regresar, visitarlo en otras estaciones y seguir descubriéndolo porque es un lugar que merece la pena. Y como decía Terminator….¡Volvere!, jajaja

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *